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viernes, 19 de septiembre de 2014

| EN LA COSTA DE DONOSTIA |

Las aguas más turquesas se volvieron negras. 
El oscuro gris del cielo parecía que amenazaba la más cruel de las tormentas. 
Y mientras tú y yo mirándonos impasibles ante cualquier situación atmosférica.

Las gotas frías de la lluvia comenzaron a mojar nuestros hombros descubiertos. Levanté la mirada aterrorizada ante la cantidad de gaviotas que sobrevolaban la playa. Al tiempo, me agarraste del brazo con fuerza intentándome transmitir tu calma.


No había palabras. No eran necesarias.




||► Y la playa llora y llora | Turnedo, Iván Ferreiro |

La brisa con olor a algas nos sumía en un mundo paralelo en el que tú y yo nos fundíamos en una sola mirada. Envueltos en toallas, con los pies hundidos en la arena, buscando el calor que no encontrábamos. Todo se había enfriado. Algunos nos dirían que es por la estación, esa vuelta a la rutina que se aleja de los divertidos planes del verano. Y puede que tuviesen razón. Habíamos estado tan preocupados por mantener el tiempo ocupado y sentir nuevas sensaciones, que nunca nos habíamos conformado con estar sentados en un banco mirando pasar el tiempo o dar mil vueltas a la misma manzana perdiéndonos en nuestras palabras...


Ahora se notaba.


El cielo lloraba y yo, sumergida en tu color marrón avellana, recordaba los buenos momentos que habíamos disfrutado, pero no podía evitar que un punzón de amargura matase esa emoción al saber lo que estaba a punto de acontecer. Ninguno queríamos aceptarlo, pero así debía ser. ¿Por qué prolongar algo que tarde o temprano va a suceder?

lunes, 5 de agosto de 2013

LA ELEGANCIA DE GRACE

Sin duda, la que se convirtió en princesa, llevaba la elegancia en la sangre. No me sorprende que Rainiero la eligiese, además de por su extraordinaria belleza que salta a la vista. La conocí hace mucho tiempo en La ventana indiscreta, pero me enamoró en Atrapa a un ladrón, supongo que ahí también influyó que actuase con uno de mis actores favoritos: Cary Grant, quien casualmente también sobresale por su elegancia. Supongo que será porque me gusta la gente elegante, ¿y a quién no? Sí, parece rídiculo decirlo, pero por lo que veo, ésta es para mí una de las virtudes que más escasean hoy en día y una de las menos valoradas. Es el porte, el vestir, la forma de hablar, la forma de actuar...

LA VENTANA INDISCRETA
-GRACE KELLY&JAMES STEWART-

"Nos hemos convertido en una raza de mirones. Lo que deberían hacer es salir de sus casas y mirarse hacia dentro para variar"

"Antes conocías a alguien, te gustaba y te casabas. Ahora se leen muchos libros, se emplean palabras de cuatro sílabas y se psicoanaliza a la otra persona, hasta que no se distingue entre una relación amorosa y unas oposiciones al ayuntamiento"
  
ATRAPA A UN LADRÓN
-GRACE KELLY&CARY GRANT-
  
 En la que todos sus modelitos te enamoran, sobre todo el vestido azul...


"He estado esperando todo el día a que mencione usted el beso que le di anoche"




viernes, 2 de agosto de 2013

HUELLAS DE GAVIOTAS

Las tardes grises eran las mejores. Cuando todas esas nubes cubrían todo el cielo sin dejar ningún rastro azul ni que ningún rayo las atravesase. Eran esas tardes en las que la playa se llenaba… de gaviotas. Y es que eso era lo mejor para Gabriel, porque sabía que así, estarían solos. Sabía que ella bajaría a darse su baño diario. Y así podría contemplarla mientras el rugido de las olas los acurrucaba.

Ahí estaba, bajando por las escaleras de madera viejas comidas por la sal. Sonriente, cómo no, con su jersey talla XXL. Y sin decir nada, comenzó a correr hacia la orilla.

Y es que no hacía falta decir nada porque era una costumbre que tenían desde su infancia. Esa tonta costumbre de ver quién era el más valiente que se metía en el agua y no solo un pie, sino el cuerpo entero y no importaba que fuese verano o invierno. Era su costumbre. La de ellos dos. Eso sí que sonaba bien. A Gabriel le encantaba que eso solo fuese de los dos y le gustaría que tantas cosas más fuesen solo de ellos…

La dejó ganar, como la mayor parte de las veces. Y luego, corrió.


El agua estaba helada y ella se había metido de golpe, sin rechistar. Era increíble. Una sensación de angustia le recorrió todo el cuerpo, llenándole la cabeza de cientos de preguntas. ¿Hasta cuándo duraría todo esto? ¿Toda la vida? Seguro que no. Terminarían yéndose fuera a estudiar. ¿Y si esa costumbre era suplantada por otra en la que otro era su acompañante? Antes de que ella pudiese descubrir sus llorosos ojos, se sumergió en el fondo del océano.

Una sensación de angustia recorrió su cuerpoNo quería imaginarse el día en que esta costumbre pararía.