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jueves, 25 de junio de 2015

• D E S P I E R T A M E •

Despiértame. El canto de las sirenas me tiene embriagado. Las fantasías han suplantado a las realidades que se han ido alejando. Me encuentro en una cápsula aislada del exterior. Yo mismo me he castigado sin comunicación. Y estás ahí, a mi lado. Mis problemas me han atado a un mástil que se hunde en lo más profundo del océano. Cada vez más frío, cada vez más oscurecido. Y busco a tientas tu mano para salir. Sé que sigues ahí. Atenta, observándome. Abrigándome con un manto de comprensión que va ahuyentando los males. Despiértame, que quiero vivir.

Las calles viven deprisa. Corren, sin mirar de lado a lado. Sin esperar el cambio de semáforo y se generan atascos. La gente se margina con los cascos, no quiere interrupciones y parece que tiene miedo a dejar la mente en blanco. No hay conversación en las aceras y las miradas se han ido apagando. Reina el caos.

La proximidad que había en el trato, se ha ido evaporando y abre paso a atrevidos “me gustas” en las redes sociales donde la timidez ya no está de moda. El rey es el selfie premeditado que muestra la sonrisa más ensayada. No hay apenas capturas de una buena carcajada. Parecemos más cercanos, pero estamos más distantes. Todos nos ocultamos bajo una máscara que pretende adaptarse.



El tiempo es como siempre uno de los bienes más preciados y valorados. Pero parece que no se aprovecha tanto como se espera. Dormir es un verbo que cuesta conjugar por lo que las horas siguientes no rinden demasiado. Parece Zombieland: terrazas de domingo con unas gafas de sol que tapan unos ojos resacosos en sintonía con una sudadera y unas zapatillas. Han exprimido tanto el momento que nos hemos quedado con un zumo demasiado aguado.

¿Por qué nos cuesta conformarnos con los pequeños placeres de la vida? ¿Es que han perdido su sabor? Escuchar el ruido del motor, el azote del viento en la cara, una buena conversación acompañada de una cerveza con patatas, remolonear junto a tu pareja bajo las sábanas… ¿Acaso esto ya no vale nada y nuestra felicidad se mide en el número de followers que tienes en Instagram?

Vivimos en una órbita que difiere con la realidad. Creemos que esa es nuestra vida, pero es nuestra vida la que se nos escapa corriendo sin avisar. La mayoría proclama a gritos un Carpe Diem que se queda divagando como una simple teoría. Estamos desconectados whatsappeando o grabando lo que estamos “viviendo”. Tenemos la capacidad de estar en 10 conversaciones, cuando solo una merece nuestro tiempo.

Y es curioso porque en el fondo todos queremos lo mismo: querer y ser queridos. Nos cuesta llevarlo a la práctica porque las instrucciones no son fáciles, la palabra sacrificio es el titular del manual y eso nos hace apartar la mirada. Hay cierto rechazo, pues se busca la comodidad de ese postureo que nos trata de engañar, haciéndonos creer que ahí está garantizada nuestra felicidad.

*    *    *

miércoles, 6 de mayo de 2015

- F U S I O N -

A los que buscan aunque no encuentren
A los que avanzan aunque se pierdan 
A los que viven aunque se mueran

Benedetti


Los días parecían más largos. La luz trataba de engañarnos. Y mientras, el tiempo seguía corriendo, unas veces rápido y otras lento. Cualquier problema o alegría eran excusa para comprar algo nuevo. Estar en un ambiente fresco con olor a vainilla y en continuo movimiento.

El verde de las plantas del salón parecía invadir toda la estancia. Cuando no era más que eso: cuatro plantas bien colocadas en una escalera de madera blanca. Pero era mi rincón y me daba alas. Abría la ventana y dejaba que el sol me acariciase con sus rayos mientras una leve brisa me ponía la piel de gallina. Las Ray-Ban de carey eran mis fieles aliadas ya que ayudaban a ocultar unos ojos cansados que delataban una noche inquieta.

Las frutas recién cortadas aportaban color y trataban de combinar, sin esfuerzo alguno, con el sillón que acogía generosamente a una manada de cojines de distinto estampado y tejido.  Mi única vestimenta era un kimono que alguien quiso bautizar japonés y un moño estudiadamente malhecho que coronaba mis pensamientos.



Mientras me mordía las uñas y mi piel absorbía la densa capa de Nivea, mis ojos corrían por encima de las letras de una novela de Jane Austen tratando de descifrar el final que ya conocía. Los arándanos del plato iban bajando al compás del ritmo de lectura y un olor a Euphoria recién destapado me sumergía cada vez más en el romance.

Para cuando llegabas, apenas quedaba rastro de aquello. Mi boca guardaba la frescura de la mañana bajo una capa de carmín intenso, al mismo tiempo que se preparaba para degustar nuevas tapas con sabor a mar y a especias traídas de un oriente ya no tan lejano. Tu brazo rodeaba mi cintura descubierta y todavía blanca. Listas blancas y negras me envolvían presentando las tendencias del momento descubriendo mi interés por la moda. Vertical y horizontalmente. Y mientras tu esperabas ansioso el momento de detallarme paso a paso el día que ibas teniendo.

Entonces llegaba el mejor momento: La plena fusión con lo nuevo. Mi mente retraída abría sus puertas de forma intermitente. Y, entre bocado y bocado, iba creando. Nuevos mapas, nuevas vistas, nuevas inspiraciones y elevaciones. Creación. Ideas. Mis párpados no se permitían el lujo de cerrarse ni un momento por miedo a perderse cualquier gesto.

La satisfacción que me provocaba aquello es difícil de expresar, pero era ahí dónde me encontraba a mí misma. Entre lo viejo y lo nuevo. Ése era mi concepto. Una mezcla de cine clásico y baile moderno. Con un ritmo lento e intenso. Con un aire juvenil y serio.

Y así me sumía, día tras día, en un mar conocido de arena emigrante.


martes, 20 de enero de 2015

| HAGAMOS FUEGOS ARTIFICIALES |

Silencio.  El silencio de la noche en el negro. Mientras nosotros esperábamos bajo esa capota de cielo a que empezase el concierto. Y realmente no necesitábamos de nada más para que estallasen los fuegos. Teníamos todo lo que se precisaba. No obstante, primero había que asegurarse de que nos encontrábamos en un ambiente desierto. 

La mecha ya fue encendida hace tiempo. La llama se fue consumiendo con el ritmo del viento. Siempre de manera silenciosa, en un segundo plano, sin hacernos caso. Mientras nosotros no nos enterábamos, al mismo tiempo que una fuerza se estaba creando. Una fuerza que provocaba chispazos. 





| Atrapa a un ladrón, 1955 | Cary Grant & Grace Kelly |

Pum. Pum. Pum. 

Hagamos fuegos artificiales.

Yo no buscaba a alguien que encajase en una plantilla. Es verdad que había cosas que prefería, pero solo podía recordar aquellas historias de mi abuelo que me enternecían. No soñaba con encontrar a mi media mitad ni a mi polo opuesto. Quería a alguien que encendiese toda la luz que llevaba dentro. Que agotase mi energía por completo.

Por eso no buscaba prototipos. Tampoco seguía un patrón físico (bueno, quizás si un poco), pero tenía claro que no quería un robot que asintiese a todos mis caprichos ni a otro que no consintiese alguno. Necesitaba un destello, necesitaba vida.

Alguien que estuviese siempre ahí por muy lejos que estuviese. Alguien que creyese que era la persona más perfecta dentro de la imperfección. Alguien que buscase siempre la manera de encontrarme, por mucho que yo quisiese esconderme. Necesitaba a uno que me diese su cuerpo entero, con su alma encerrada dentro. 

Pero la vida me llevaba, aparentemente sin criterio alguno, de aquí para allá. Sin preguntarme dónde quería yo estar. Y, de vez en cuando, mi soberbia me hacía creer que lo era capaz de entender. Ni los tachados días del calendario eran capaces de darme pista alguna.

Así que, después de estar mucho tiempo con los brazos cruzados, entendí que debía relajarme y respirar. Tratando de ser ese alguien para otra persona a la que pudiese completar. Siendo resistente contra viento y marea. Siendo dura y firme por dentro y por fuera. Como la otra piedra necesaria para encender la mecha. Una mecha que comienza con un suave centelleo y que explota en una lluvia de color.

Pum. Pum. Pum.

Hagamos fuegos artificiales.







| Porque el amor cuando no muere, mata. Porque amores que matan nunca mueren | Sabina |


lunes, 10 de noviembre de 2014

QUIERO ESTAR AHÍ.

Quiero estar ahí. Cuando te levantes y vayas a revolverte el pelo. Cuando te bebas corriendo un café porque no llegas a tiempo. Quiero estar ahí, cuando vuelvas de nuevo. Esperarte en el sofá bajo esa manta llena de agujeros que tantas horas le ha quitado al tiempo.

Quiero estar ahí, cuando te falte el aliento. Ser esa roca sobre la que te apoyes cuando te encuentres en un ambiente tenso. Quiero estar ahí, cuando sientas que no puedes más, que quieres dejarlo todo y ponerte a gritar. Que mis besos sean ese bozal suave que te transporte a otro lugar.

Quiero estar ahí, cuando llegue tu calma. Cuando creas que eres capaz de construir mil castillos de arena. Cuando te creas que jamás nadie ha tenido esa idea. Quiero estar ahí para escuchar your beating heart mientras media sonrisa ilumina tu cara. Quiero verlo. 



Quiero estar ahí, respirándote. En cada esquina, en mi rutina. Quiero despertarme y verte ahí, rodeándome el cuello. Beber de tus palabras, vivir de tus miradas. Solo esperar tus llamadas. Ser tu única admirada. Quiero estar ahí, en mitad de la noche, observándote sin que te enteres preguntándome porqué tuve tanta suerte de que escogieses quedarte. Sonreír y acurrucarme junto a tu cuerpo mientras me voy durmiendo.

Quiero estar ahí, perdiéndome entre tus camisas, perfumándome solo con tu risa. Quiero bailar contigo al ritmo de las olas mientras nos salpican los astros desde el cielo. Quiero brindar contigo por todos esos buenos momentos y los que vendrán, por todo lo que tendremos que superar. Quiero ser ese pulmón que te ayude a respirar. Quiero ponerme a jugar contigo a degustar. Nuevos platos, nuevos bares, degustar nuevas sensaciones y emociones. 

Quiero estar ahí, cuando las arrugas vayan marcando tu cara. Cuando temblemos por lo que nos traerá el mañana. Y aunque puede que a veces desees que me comience a evaporar y no entiendas porqué te quisiste quedar, quiero estar ahí, siendo parte de ti. 



viernes, 3 de octubre de 2014

| A G U J E R O S |

"The fundamental things apply as time goes by" Casablanca, 1942

Atravesé la plaza con mis pantalones gastados. No de esos que te compras y te vienen ya con los agujeros hechos. Esos no que, aparte de no tener gracia, como me los compre mi padre es capaz de achacarme: ¿Pagas por unos pantalones rotos? Pregunta que solo hará sentirme como una imbécil. Pero esta vez, si se da el caso, podré responderle, con mi orgullo por delante y una ancha sonrisa, que estos rotos son originales pues cada uno de ellos tiene su historia. 

Cómo poder olvidar el inicial. Había sido en mi primera cita con él, cuando traté de demostrarle al mundo entero que era capaz de llegar hasta la punta más alta de esos columpios llenos de cuerdas que llaman arañas. Me coroné a mi misma con el ridículo. No obstante, mi vergüenza fue rápidamente ocultada bajo la elegancia y la gracia con la que él trató el asunto. Entonces, él había intentado disipar el rojo de mi cara pensando que seguía debiéndose a ese estúpido incidente, más jamás descubriría que lo que reflejaba era que me acababa de dar cuenta de que él no solo me gustaba, sino que me encantaba...



El olor a café recién hecho me despertó de mis pensamientos. Invadía por completo las viejas calles que todavía seguían húmedas por la tormenta de la noche anterior. Tormenta bienvenida pues refrescó el aire pegajoso de octubre. Mientras las tiendas abrían y los dueños iban intercambiando saludos mañaneros, decidí contentar a mi estómago con uno de esos croissants gigantes que se te deshacen en la boca. "Un día es un día. Además, hoy me lo merezco", traté de autoengañarme. ¡Qué fáciles somos de contentar las mujeres! Y luego dicen los hombres que somos difíciles de conquistar...

El chocolate se fundía en mi boca. En parte, y solo en parte (porque sino sé que muchos me crucificarán por la comparación), me recordó a aquellos garroticos famosos de Beatriz. Un lugar donde la mezcla de sencillez junto con la experiencia en el mundo repostero, se había ganado la admiración y respeto de todos los pamplonenses. Pero, ¿por qué trataba de recordar todo esto ahora? Lejos se habían quedado esos días de universidad y por mucho que hubiese disfrutado por aquel entonces, el croissant que desaparecía poco a poco no iba a saber a lo mismo.















Sweatshirts from Zara  || Casablanca, 1942

Mi rutina había dado un giro de 360º. La distancia que recorría cada mañana se multiplicó por cuatro, pasando de los 10 a los 40 minutos andando. Pero ese era el cambio más insignificante. Ya no era una estudiante despreocupada, sino que ahora buscaba mi lugar en el mundo desesperada. Tampoco ya estaba amparada por mis padres, me tocaba el momento de enfrentarme a la realidad sola. Así, sin apenas darme cuenta, los agujeros de mi pantalón se habían seguido abriendo en distintas circunstancias y situaciones: Desde noches en bares elegantes hasta las últimas tardes del verano tirada en la playa. Y, de esta manera, se iba condenando el destino de mis vaqueros al mismo tiempo que esos agujeros iban marcando todas las grandes historias que me iban puliendo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

CRUZANDO EL TÁMESIS

Sentía que estaba yendo a una primera cita. Patética sensación después de llevar tres años casados. Aunque en cierto sentido podría decirse que apenas le conocía, al menos no se parecía al hombre que le había enamorado. Ese fuego en su mirada por hacerle suya, esa sonrisa loca que solo ella entendía, esas caricias en la espalda cuando más lo necesitaba... Todo eso brillaba ahora por su ausencia. Solo pensar en ese momento, cuando horas antes le había propuesto seriamente ir a cenar juntos... Le daban escalofríos solo recordarlo. Él, con una sonrisa estúpida que no sabía a que idiota podía haber comprado, con esa incredulidad y sorpresa en sus ojos... Había tenido que contenerse para no darlo todo por perdido. 








+Te quiero Adam, Alex, Peter, Brian, cualquiera que sea tu nombre, te quiero. (Charada, 1963)

Parecía que si ella no decía nada, todo seguiría de lo más normal... Él, claro, lo tenía fácil, pues lo único que le ataba a la casa era la cama, pero no precisamente para hacer otra cosa además de dormir. Como diría su madre: "¿Te crees que esto es una pensión, o qué?". Echaba de menos sus consejos ahora, pero ya hacía un año que se había ido y tenía que contentarse con su propio reflejo en el espejo. Por muchas vueltas que le diese no llegaba a estar completamente segura de ninguna solución y entonces luego llegaba la fatídica pregunta de porqué la vida no vendrá con manual. Una pregunta que, a pesar de hacerse muy a menudo, sabía perfectamente cuál era la respuesta.

Y allí estaba ahora, caminando en medio de la noche. El sonido seco de sus tacones le recordaba que estaba sola. Su largo vestido negro se movía con el andar de sus caderas acompañado por la suave brisa que llegaba del río. Notaba cómo las piernas le temblaban aunque no precisamente por el frío, seguramente porque todavía no se había decidido en cómo empezar. Poco a poco, se iba acercando al embarcadero lleno de luces donde una silueta recortada en la sombra aguardaba...


martes, 19 de agosto de 2014

LO QUE NADIE ME PUEDE QUITAR

Entraste sin llamar y yo no me lo esperaba.
Me ilusioné pensando que no estaba preparada.
Y cuando parecía que todo encajaba, nos separaron las circunstancias.

No lamento entenderlo ahora. Ahora que la tormenta ha pasado. Puede que incluso si lo hubiese sabido antes todo hubiera sido diferente. Yo que sé. Tampoco me importa. Solo pienso en aquello que me ha aportado, en todo lo que me ha hecho sentir, en todo lo que me ha hecho crecer... y aunque me daba la sensación de que había un velo tupido que lo cubría, ahora lo veo sin ningún filtro. 

Todo está lleno de luz

Esta vez mi amigo el tiempo ha jugado en segunda fila pues apenas pasaron minutos para entenderlo. Entender porqué nos tuvimos que encontrar. Entender porqué nos tuvimos que separar. Entender porqué ahora tengo que cerrar los ojos y confiar. 

+No sé como despedirme, no encuentro palabras.
- No son necesarias.
(Vacaciones en Roma, 1953)

Fue aquel momento. Ese en el que me convertí en su propietaria. Es cierto que ahí estabas tú, imprescindible protagonista para que todo fuese así, pero una vez que salieron las palabras de tu boca, dejaron de pertenecerte. Y así, sin querer queriendo, me convertí en la dueña del efecto que producían. Todas aquellas emociones, que desfilaron una tras otra sin yo esperarlo siquiera.

Y por mucho que ahora quisieras cambiarlo, por mucho que entonces fuera una mentira... nada perturbaría aquel momento intocable. Puesto que lo que llegué a sentir permanece en ese baúl cuya llave tiré sin miedo por la borda dejando pasar por delante al destino. Así que allí se queda bajo el agua lo que nadie me puede quitar.


lunes, 7 de julio de 2014

YO VOY POR LA QUINTA VUELTA Y TÚ POR LA PRIMERA

La carrera ya había empezado. Sonó hace tiempo el disparo. No sé porqué yo lo oí primero. Aunque ahora que lo pienso, quizás lo oímos los dos al mismo tiempo. ¿Pero por qué fue entonces que te quedaste rezagado? Yo ahora voy por la quinta vuelta y tú por la primera. 

No me importaba volver atrás para tirar de ti. Lo hice unas cuantas veces. Quizás demasiadas, no lo sé, pero volvería a hacerlo si tuviese que empezar de nuevo. No obstante, aquí estamos ahora, separados de nuevo. Separados, pero esta vez no puedo dar marcha atrás, han cambiado las reglas del juego. Tus continuas caídas te han dejado débil y, aunque yo quiera, no puedo ayudarte por dentro.



Mis piernas siguen corriendo. Mis lágrimas no me dejan ver hacia donde voy pero sé que es a un lugar eterno. Mi corazón, aunque dolorido, sigue latiendo. Y mientras mil preguntas me saturan sin compasión: ¿Cuándo nos volveremos a encontrar? ¿Llegaremos juntos al Final

Quisiera agarrarte de la mano fuerte y no soltarte jamás. Pero eres tú el que mueve ahora si me quieres alcanzar. Te caerás de nuevo, pero no mires hacia atrás. Mantén la mirada firme en el Cielo, los pies en el suelo y sentirás que puedes volar...


sábado, 7 de junio de 2014

GAUDEAMUS IGITUR

Me dijeron que llegaría rápido, pero no creí que fuera tanto. Ahora está aquí, ya todo ha terminado. Meses pensando en el día de la graduación que luego pasó sin apenas darme cuenta. Una fuerte mezcla de prisas y emociones. Todavía no me hago a la idea. Graduada, con un título en el bolsillo que solo los mi alrededor pueden ver. ¿Y ahora qué?

Después de vivir en un piso de estudiantes, de crear mi ritmo de vida, mi horario, mi reglas... quizás no tan distintas a las de mis padres, toca regresar de nuevo al hogar dejando otro atrás. Sí, otro. Porque por mucho que se cayera a trozos, las bombillas se fundiesen continuamente y la nevera estuviese casi siempre vacía, no se puede quedar en un simple piso. Porque por muy distintas que fuésemos, formábamos una familia con todos sus ingredientes.

No obstante, el calor del verano todavía no me deja darme cuenta de que la vida universitaria ha acabado. Quizás, el aire fresco de septiembre junto a la monotonía de la rutina, me hagan ver la realidad... Ahora es el momento de encontrar ese lugar que solo yo puedo ocupar descubriendo lo que realmente se me da bien, me hace feliz y con lo que puedo ayudar a la sociedad.

 

martes, 25 de marzo de 2014

EL GRAN HOTEL BUDAPEST O LA OBSESIÓN POR EL DETALLE

Ayer tuve la oportunidad de ver El Gran Hotel Budapest. No voy a hacer ninguna crítica sobre la película en lo referente a la interpretación, el guión, etc, aunque tenga tentaciones de hacerlo. En lo que sí me voy  a detener es en toda la puesta en escena que fue, a fin de cuentas, lo que más me llamó la atención. Aunque también vi en su día Moonrise Kingdom, otra obra de Wes Anderson, cuya ambientación también me resultó formidablemente atractiva, sin duda me quedo con la de esta última película.

No hace falta ser ningún apasionado de la estética como para no fijarte en un attrezzo y decorados semejantes. Sin duda, Anderson hace bastante hincapié en ellos ya que a fin de cuentas, ayudan a adentrarse más en la historia y a identificar mejor la identidad de cada personaje. Es así, que se respira durante toda la película una obsesión por el detalle. 


Aunque cada objeto tenga su correspondiente diseñador (las maletas de Madame D. por Prada, los anillos del villano Jopling por el joyero Waris Ahluwalia, el vestuario por Milena Canonero, el perfume L'air de Panache por Nose, el cuadro del niño con la manzana por Michael Taylor, etc), todos requieren de la aceptación de Anderson que es el que se encarga del último toque que permite esta gran composición final. Una composición que me llega a recordar al Cluedo o La herencia de la tía Agata, juegos de mesa en los que la caracterización de los personajes tiene un papel relevante junto al diseño del lugar. Una composición que te enamora y en la que te tienes que fijar desde la primera escena hasta el desenlace de la película.  


domingo, 16 de marzo de 2014

SEIS DÍAS NO HACEN UNA SEMANA

Seis días no hacen una semana, al igual que una mera atracción física no conlleva a que haya amor entre dos personas. Así en un primer momento lo creyeron Corie y Paul Bratter (interpretados por Jane Fonda y Robert Redford respectivamente) en Descalzos por el parque. De primeras sí que es el ingrediente principal, pues el bizcocho no sube sin levadura y el motor para poner en marcha una relación, queramos o no, es la atracción. Porque señores, para algo tenemos ojos en la cara. Luego ya vendrá lo que tenga que venir. 


Se suele decir que los polos opuestos se atraen o que tienes que encontrar a tu media naranja (esa persona que es igual a ti), vamos, lo que le conviene a cada uno. Igual están las crisis de los tres meses, la de los siete años o la de los cincuenta. Está claro que cada uno va creando mitos conforme a lo que le va sucediendo y eso no está mal, pero sí cuando creemos que la historia de los demás nos va a ocurrir mientras que olvidamos el pequeño factor de que todos somos diferentes. Sí, parecidos y en condiciones semejantes, pero diferentes. En el caso de Corie y Paul, tienen personalidades muy distintas: la alocada y el "poste", la activa y el que mira... y es que cuando ellos se dan cuenta de esta realidad piensan que la única solución es el divorcio puesto que Corie sería incapaz de estar borracha sin que se le notase y Paul nunca podrá andar descalzo por el parque. 

No obstante, ellos nos demuestran que no es así, que no se trata de irse a ningún extremo y de que se están equivocando al superponer sus diferencias al amor que se tienen. Que para que una relación funcione hay que pensar siempre en el otro, querer hacerle feliz y que se sienta importante, porque al menos para tí, sí que lo es. 

 * Descalzos por el parque (1967). Vestuario: Edith Head

sábado, 1 de marzo de 2014

-LA CHICA DEL VESTIDO ROSA-

Todavía recordaba la última vez que la había visto. 

Con su vestido rosa y su sonrisa radiante. 

Ni en aquel momento ella había dejado de lado su cursilería y su afán por actuar. 

Muchos la consideraban artificial por ello pero para él, eso había sido lo que le había atrapado. 

Era ese toque infantil que tenía de querer ser el centro de atención, de buscar las miradas a su alrededor y de tomarse la vida muy poco en serio. 

Pero eso era lo más divertido. 

Estaba harto de los días grises, de la rutina vacía y de todas esas caras amargadas que desfilaban por las calles sin ningún destino. 

Era verdad que ella se emocionaba por cualquier cosa, pero ahí estaba la gracia. 

¿No se trataba de no acostumbrarse a lo extraordinario? 

Con ella a su lado, él también era capaz de sentir...

Que despertarse era un gran milagro además de otra oportunidad

Que la sonrisa de cualquiera es un gran regalo que desempaquetar

Y de que mañana es un gran misterio que pronto se va a revelar.






miércoles, 8 de enero de 2014

TOLKIEN INSPIRATION

Si quieres variar de peinado o te molesta el pelo suelto durante todo el día, lo mejor es que optes por sumergirte en el mundo mágico de Tolkien para inspirarte en los peinados de los elfos. Ondas marcadas, trenzas de raíz, recogidos de media melena... todo muy fácil de hacer en tu día a a día o para completar tu look romántico.


-ARWEN-
"No voy a decirles que no lloren, porque no todas las lágrimas son malas"
 -GALADRIEL-
"Hasta la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro"
 -TAURIEL-
"Solo podemos decidir qué hacer con el tiempo que se nos da"
-LEGOLAS- 
"Su orgullo será su perdición"
 -ELROND-
"El mundo no está en tus libros y tus mapas. Está allá afuera"

martes, 19 de noviembre de 2013

QUERIDA ELENA PERMINOVA

Querida Elena Perminova,

En primer lugar quería darte mi enhorabuena por inyectar una buena dosis de belleza a este mundo. Realmente lo necesitaba. A ver si, poco a poco, lo vamos contagiando. Y es que ahora mucha gente cree que lo que queda bien es llevar unas zapas bien llamativas con una cadena de "oro" bien gruesa en torno al cuello. No me quiero meter en detalles de si "more is less" como decía Coco Chanel o de si lo importante es llamar la atención como buscaba su compañera Schiaparelli. Quizás no se trate tanto de eso pues lo lógico es creer que lo bello atraerá todas las miradas. De lo que no hay duda es de que sí consigues las dos máximas de estas grandes modistas. Y es que si tus looks no son dignos de admirar, entonces me descubro como una gran ignorante en moda o, mejor dicho y como prefiero decir, en el buen gusto (dejando la modestia aparte). No sé qué tipo de aire es el que respirais en Rusia, pero sea cual sea, y viendo THE RUSSIAN STYLE, está claro que a bastantes os inspira. Dan ganas de coger un vuelo hasta allí para comprobarlo, pero ojalá fuese tan fácil hacerlo como decirlo. Bueno, sin quitarte más tiempo me despido, esperando con ansiedad tus próximos modelos.

Un saludo,




-SOMBREROS-
GRANDES, CON ALAS, PLUMAS, CINTAS...
 -ESTILO-
ELEGANTE, EL LUJO EN SU ESTADO MÁS SOBRIO...
-ACCESORIOS-
PINCHOS, ANILLOS GRANDES...
 GAFAS REFLECTANTES, VOLANTES...



lunes, 4 de noviembre de 2013

LA PRINCIPAL RAZÓN POR LA QUE TENER UN PARAGÜAS

No recordaba cuando había sido el momento en el que había comenzado a echar de menos un paragüas. Antes le daba igual, incluso le parecía un coñazo llevarlo. Que si no combinaba con lo que llevaba puesto, que si no cabía en el bolso, que si no podía abrirlo cuando hacía viento... eran innumerables todas las pegas que encontraba, hasta que comenzó, sin darse cuenta, a tener innumerables razones por las que tener un paragüas, pero la que prevalecía sobre todo era la de que el pelo mojado es de lo peor. Ya no que te puedas coger un resfriado calándote entera, sino ir guapa sobre todas las cosas. Evidentemente, escoger un paragüas perfecto no iba a ser moco de pavo. De manera que sobrevivió los primeros dos años universitarios con un paragüas barato de Zara, pero de estos plegables que no valen para nada por mucho que sean muy monos. Parece ser que fue cuando comenzó la universidad que había empezado el dilema del paragüas. Por otro lado, también iba a tener que encontrar uno que pegase con todo lo que se pusiese, uno fuerte y resistente... hasta que lo encontró.


lunes, 30 de septiembre de 2013

HERMANAS DE SANGRE

Nunca supe el momento exacto en el que nos separamos. Y eso fue algo que jamás había esperado. Llevabábamos toda la vida haciendo los mismos planes, compartiendo la misma ropa, teniendo las mismas opiniones sobre las mismas cosas, esa pequeña rebeldía, esas grandes manías... Supongo que compartir tu vida con una persona que te lleva un año y que ha estado siempre a tu lado, es lo normal. Pero a mí no solo me gustaba, me encantaba. Sin duda lo que más nos deleitaba era soñar. Soñar con un futuro que entonces todavía estaba muy lejano. Y es que pensar en los planes que harás cuando estés casada y con hijos son bastante distintos a los que hace una mocosa de 15 años.

Y de pronto, sucedió. Imagino que se realizó de modo gradual, pero eso no lo notas hasta que un día te paras a pensar y, para mi pesar, de esos antes había muy pocos. Nuestra vida cambió radicalmente. Cada una había escogido un rumbo diferente. Y fue realmente triste cuando me di cuenta. Sobre todo porque creía que yo había tenido más suerte, aunque en el fondo las oportunidades habían sido las mismas. Me culpaba entonces de no haberme preocupado lo suficiente, de no habérmela llevado conmigo. Hacia mi camino. Ya sé que cada uno siempre cree que su camino es el mejor, pero objetivamente, yo había tenido la fortuna de caer en el correcto.

Pero es que ahora ya han pasado tres largos años desde ese distanciamiento. Ahora me alegra ver cómo nos hemos vuelto a unir y es que la vida nos ha ido juntando, gracias a Dios, no en el sendero equivocado. Entonces, tampoco hubiese creído de nuevo en este reencuentro, pero cada vez tengo más fe en que esta unión se hará más fuerte y que irá más allá de que seamos hermanas de sangre.

domingo, 1 de septiembre de 2013

MY BOYFRIEND´S SHIRT

Cuando abrí el armario mis ojos no dudaron ni un instante en posarse en aquella camisa XXL que ya no me pertenecía. Sus poderes mágicos se habían evaporado. Aunque ahora me reconfortase volver a ponérmela y recordar, no surtiría efecto. Antes, cuando la llevaba, me sentía completamente segura, salvaguardada por esas mangas tan amplias y muy cómoda entre esa tela tan grande. Con ella sentía que me defendía de los chicos que tenían en mí otras intenciones. Ella les gritaba: ¡ALTO! Y yo, cuando veía sus efectos, no podía dejar de escapar una sonrisilla traviesa. Pero ahora no tenía ningún valor, ya no y eso era porque lo que hacía mágica a la camisa era el amor y, cuando este terminó, ese poder se disipó. Después de caer en la cuenta de todo esto, recordé que mi vida tenía que continuar, desgraciadamente, sin él. Y con más pena la puse en el montón de la ropa sucia, pensando con tristeza que toda la esencia de la camisa se eliminaría en la lavadora, aunque estaba claro que lo primordial ya había desaparecido de ella.

domingo, 25 de agosto de 2013

NATASHA GOLDENBERG

Natasha Goldenberg, la gran amiga de la it girl Miroslava Duma también tiene un gusto exquisito. Como su compañera, también recurre a los accesorios XXL. Aunque sus outfits son bastante originales y tienen combinaciones de color explosivas, en muchas ocasiones llega a lo extravagante. No obstante, vayamos a lo bueno y ya sabeis: ¡THE RUSSIAN STYLE manda!

Su estilo no prescinde de los complementos que son ahora tendencia, como los collares de piedras, diademas, earcuff...
Y por último remata su look con el maquillaje apropiado para la ocasión, generalmente bastante natural y de vez en cuando los labios rojos.





martes, 6 de agosto de 2013

> ORIGINALIDAD > ELEGANCIA > COLOR



Su nombre es Miroslava Duma, un icono de estilo. Viene de lejos, bueno, depende desde donde os encontráis. Ella nació en Rusia y, desde que el mundo de la moda la descubrió, no ha parado de ser perseguida por bloggers famosos, especialmente por The Sartorialist. Su estilo está caracterizado por colores vivos, pañoletas, accesorios XXL... Duma hace una mezcla descarada de elegancia y originalidad. Por eso me gusta. Quizás en algunos de sus modelos se sobrepase, dando la sensación de que es carnaval o de que apuesta por lo extravagante. Entre sus defectos, la encuentro quizás demasiado camaleónica y que, a pesar de seguir siendo ella misma, es difícil descubrir su personalidad por los modelos tan poco parecidos. No obstante, no hablemos de lo malo y veamos lo bueno, que es la mayor parte, porque así es, la mayoría de las veces acierta con su look. 

ELEGANCIA 
-PAÑOLETAS-




ORIGINALIDAD
-ACCESORIOS XXL-
COLORES
-VIVOS-


domingo, 4 de agosto de 2013

CORONAS DE FLORES

Sí, coronas, y no llevar un florero en la cabeza. Son los tocados más sencillos y naturales, y los más apropiados para la temporada. Pueden combinarse de múltiples maneras y con distintos estilos, jugando con su tamaño, el color de las flores, etc. Os dejo aquí los que más me gustan, recordar que más muchas veces es menos.



Pero volvamos al principio, se trata de una corona y no de un florero. Tened cuidado a dónde y cómo lo lleváis. Os propongo que luzcais éstas con looks más playeros, acercandoos más así al estilo hawaiano.

Sin duda, los más ponibles y más sencillos de combinar, son los más simples. Los que a mí me pueden son los de margaritas, sencillamente perfectos.